Universitarios que tienden puentes
Marushia es voluntaria en el proyecto “Construyendo Puentes” de ayuda a refugiados
Un proyecto que se llama “Construyendo puentes” sugiere, de entrada, que alguien está dispuesto a hacer lo posible por eliminar obstáculos; que alguien desea tender su mano; que alguien desea crear canales para el entendimiento. Y este proyecto, “Construyendo puentes” es así. Promovido por la ONG Aire (Asociación Integral de Rescate en Emergencias) e impulsado por ocho universitarios españoles, su objetivo es proporcionar atención integral a mujeres embarazadas refugiadas que viven junto a sus familias en un centro de acogida de Atenas. Mujeres que huyen de conflictos bélicos en Afganistán, Siria, Irán, Irak, Pakistán y República Democrática del Congo… pero que también escapan de la violencia machista, los abusos sexuales, los feminicidios, la ablación… y que viven gracias a la caridad y al trabajo multidisciplinar que desarrollan los voluntarios. La iniciativa ha sido la ganadora de los Premios al Voluntariado Universitario, de la Fundación Mutua Madrileña.
En el Elna Maternity Center de Atenas conviven actualmente unas 90 personas, entre mujeres y niños, que reciben alojamiento y manutención, así como apoyo legal, educativo, psicosocial y sanitario hasta que puedan conseguir el asilo político y un trabajo con el que subsistir.
En el Elna Maternity Center de Atenas conviven actualmente unas 90 personas, entre mujeres y niños, que reciben alojamiento y manutención, así como apoyo legal, educativo, psicosocial y sanitario hasta que puedan conseguir el asilo político y un trabajo con el que subsistir. Los voluntarios que colaboran intentan gritarle al mundo la situación por la que pasan estas mujeres refugiadas, embarazadas a término, con bebés recién nacidos o con niños muy pequeños, a la vez que les ofrecen acompañamiento y cariño para que se sientan menos desamparadas.
Entre esos ocho universitarios españoles que colaboran está Marushia Monroy, una madrileña de 23 años que confiesa que “haber ganado, además de una muy grata sorpresa, ha sido una esperanza para poder prolongar el proyecto”.
Marushia nos cuenta cómo es el día a día en el centro: “Por las mañanas repartimos la comida, material básico de higiene y pañales. Hacemos la compra dos veces por semana. Cada día es una familia la que cocina para el resto de las familias y voluntarias. Los niños de 2 a 5 años acuden de lunes a viernes al espacio educativo del centro, donde las voluntarias graduadas en magisterio trabajan día a día en mejorar las rutinas y las pedagogías utilizadas. También tenemos una clínica abierta todas las mañanas y atendida por nuestras voluntarias de perfil sanitario para realizar un seguimiento de las embarazadas y atender las necesidades de salud básicas de los residentes y, en caso de necesidad, derivarlos a los servicios sanitarios griegos correspondientes. Nosotras recibimos clases de griego para poder establecer una mejor comunicación en las gestiones y acompañamientos a los residentes. También llevamos todas las tardes a los niños mayores de tres años al parque, realizamos actividades de ocio y deportivas, y los días de lluvia se hacen actividades audiovisuales o artísticas en el centro. Hay clases de alemán e inglés y todos los jueves por la tarde se realiza la reunión de mujeres, donde hacemos talleres de salud sexual reproductiva, cuidado emocional, promoción de la lactancia materna…”.
Marushia, que es graduada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid, se encarga de gestionar las redes sociales del proyecto y crear el contenido audiovisual. “También me encargo junto a otras compañeras de la logística del material de carácter básico para repartir a los residentes de Elna Maternity Center y del refuerzo escolar con los niños y niñas más mayores del centro, que ya están escolarizados en el sistema educativo griego”.
Para esta joven voluntaria la cuenta atrás para volver a España ha comenzado: “Decidí hacerme voluntaria el verano de 2021. Desde hacía ya varios años quería participar en algún proyecto en Grecia enfocado en personas refugiadas y éste me entusiasmó. El Elna Maternity Center vive gracias al soporte económico y de gestión de un consorcio formado por cinco ONG españolas -ONG AIRE, Lleida Per Refugiats, Algemesí Solidari, Collectiu VIO, e Himaya- y junto con colaboradores, donantes y el trabajo desinteresado de una red de voluntarios va saliendo adelante. Ahora, después de cinco meses aquí, tengo que volver a Madrid para terminar mi TFG y graduarme. Después, tengo un futuro laboral bastante incierto, aunque tengo la esperanza de que, a través de este proyecto, mi formación y mi progresiva experiencia me vayan abriendo algunas puertas. Toda esta aventura me ha enriquecido inmensamente y me ha hecho sentir tan feliz que recomiendo a todos los estudiantes que se hagan voluntarios de algún proyecto en el que disfruten y puedan ofrecer sus conocimientos para un bien común, aportando todas sus ganas y energías y que intenten, como nosotros, conseguir las ayudas de fundaciones como la de Mutua Madrileña”.