Fundación Mutua apoya la primera ruta escolar a la Cañada Real- Blog Vidas Cruzadas
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Un autobús con futuro

Rocío gestiona el autobús desde Cañada Real para que los jóvenes puedan seguir estudiando.

La ruta de autobús Cañada Real-Madrid para los jóvenes de más de 16 años que quieren seguir estudiando se ha vuelto a arrancar en septiembre. La iniciativa, puesta en marcha en plena pandemia, gracias al apoyo de la Fundación Mutua Madrileña, la gestión de la asociación El Fanal y el impulso de la Comunidad de Madrid, se ha convertido en una herramienta necesaria para fomentar la continuidad de los estudios de los jóvenes que residen en Cañada Real y también su integración.

La falta de medios de transporte era una de las causas que inciden en el alto abandono de estudios de los jóvenes que residen en esta zona de Madrid y parece que el autobús ayuda poco a poco a mitigarlo. “Este curso hay más gente. El año pasado cuando empezamos teníamos 30 carnés hechos, y este año ya tenemos 45. Este autobús ha permitido que lo que podía llegar a ser desastre, un abandono escolar, no haya sido así”, explica Rocío Díaz, educadora social, coordinadora de los proyectos de juventud de la Asociación El Fanal y responsable de la gestión del autobús.

“Tenemos a unos chavales con unas capacidades que podrían sacarse cualquier carrera, y o por dificultades económicas, o por distancia, o por su autoestima, no ceden. Este trabajo ha hecho que crezca mi motivación para intentar hacer un mundo mejor".

La ruta para mayores de 16 años es en parte logro de los jóvenes de la zona. “La reivindicación de que necesitaban esta ruta parte de un grupo de jóvenes que empezó a hacer acciones, hacían carteles -estaba entre ellos el español de origen marroquí, Said Zinouni-, hicieron una carrera, escribieron al periódico para que publicase un artículo, fueron al pleno del distrito a reivindicar esta necesidad, etcétera. El día que firmamos el Convenio con la Fundación Mutua, ese mismo día, les demostramos a estos jóvenes que se puede, que importan sus demandas y que son escuchadas. Fue un lograzo", explica Rocío.

El autobús solo ha traído beneficios para los chavales que al no estar en edad de escolarización obligatoria no podían subir en otras rutas escolares y tenían que recorrer el camino hasta el metro más cercano andando por un descampado: “Imagínate recorrer 3 km para dos horas de clase si tienes turno partido; o ir a la biblioteca para seguir las clases online…no lo hubiesen hecho. Este autobús ha facilitado todo”, añade Rocío Díaz.

La integración social es otro de los logros de la ruta. “Me encuentro diariamente jóvenes con indefensión aprendida, que no se ven capaces de hacer nada, que o se trabaja con ellos o siguen estancados. No se relacionan con gente de fuera, y esta es otra de las ventajas del autobús. Al final estamos trabajando para que se relacionen con otra gente, para que salgan. Es mucho más rico que salgan fuera a formarse”.

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Una labor de acompañamiento

Rocío llegó a su profesión y a El Fanal “por casualidades del destino” porque como cuenta “tenía la idea de cursar el primer año de Educación Social, y cambiarme a Educación Especial, pero eso nunca ocurrió. Llegué a El Fanal indagando por internet el primer año de prácticas universitarias, vi que necesitaban gente, las comencé, y hasta el día de hoy”.

Y ya van 15 años. “No es solo motivación, sino un deber moral de seguir acompañando tanto a la entidad como a las familias. Te marcas una meta para intentar conseguirla con ellos, y hasta que no vas viendo que se van consiguiendo cosas, no te puedes ir de allí. Y es verdad que la Cañada ha cambiado mucho desde que yo empecé a cómo está ahora… cuando comencé, atendíamos a 30 menores, y ahora rozamos unas 250 personas. Cuando empecé, solo estábamos nosotros, El Fanal, con Rosa Gómez, que fue una de las fundadoras, y la parroquia de Santo Domingo atendiendo a los jóvenes y las familias, y ahora hay más de una docena de entidades trabajando allí. Estas cifras evidencian mucho el cambio”.

Rocío dice que El Fanal le ha permitido ver los privilegios que tenemos por nacer donde nacemos, frente a otras personas. “Empatizo muchísimo más con las dificultades y con el esfuerzo que realizan ciertas personas para llegar a donde el resto. Muchas veces se lo digo a estos chavales: ‘Seguramente vosotros tengáis 300 habilidades más que yo por lo difícil que os lo ha puesto la vida…no pasa nada, tenéis que aprender de ello y tirar para adelante”.

Y concluye con ejemplos porque lo ve diariamente: “Tenemos a unos chavales con unas capacidades que podrían sacarse cualquier carrera, y o por dificultades económicas, o por distancia, o por su autoestima, no ceden. Este trabajo ha hecho que crezca mi motivación para intentar hacer un mundo mejor, por limar trabas, o simplemente por acompañar a familias que lo tienen más difícil que el resto. No les voy a salvar, pero les voy a acompañar… y lo que esté en mi mano para intentar mejorar, por supuesto”.