Mancharse las manos en tiempos de Covid
Noelia se ha formado como técnico de instalaciones del hogar gracias al programa “Jóvenes Profesionales II”.
El ritmo de creación de empleo está volviendo a los niveles previos a la pandemia. Crecen los afiliados nuevos a la Seguridad Social y el paro está descendiendo en los últimos meses, aunque todavía hay muchas personas trabajadoras en ERTE.
Es tiempo de luchar en este tramo final de la pandemia del Covid-19, que tanto sufrimiento ha proporcionado, y a esta ola de empuje se ha subido también Noelia Gajete, gracias al programa formativo “Jóvenes Profesionales II”, impulsado por la Fundación Mutua Madrileña, la Fundación Exit y la Asociación de Empresas del Sector de las Instalaciones y la Energía (Agremia), en el que participa junto a otros 12 jóvenes
Se trata de un programa de formación y de empleo para jóvenes que han abandonado los estudios antes de terminar la enseñanza obligatoria y que les capacitará como técnicos de instalaciones de energía del hogar, con el fin de dotarles de una salida profesional en un sector donde hay múltiples oportunidades y escasez de profesionales. Tras un proceso de selección, los 13 seleccionados han terminado su formación teórica en Madrid y comienzan las prácticas en empresas.
Noelia es la única chica de los trece, en un curso que aborda la fontanería, calefacción y climatización. “Son 3 meses teóricos más un mes de prácticas en una empresa. Como parece que se necesita mucha gente, a ver si luego nos contratan… y a ver si duramos”.
Madrileña de 24 años, Noelia ha vivido en la capital toda su vida, en el barrio de Vallecas, junto a su hermana mayor y a sus padres. Es vallecana de raíces y corazón, aunque admite que es más seguidora del Real Madrid que del Rayo Vallecano. Su padre es cocinero de profesión, y su madre se ha ganado la vida como señora de la limpieza durante años.
“Me gustaría seguir con algo más sobre esto, profundizar más en el tema de fontanería, calefacción y climatización”.
A pesar de los esfuerzos de la familia, Noelia abandonó el colegio a una edad temprana, sin poder obtener el título de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO). Estas circunstancias obligaron a Noelia a buscar trabajo desde muy pronto, pero siempre con el apoyo de su familia, y el de su pareja, Daniel.
Noelia reconoce que a ella nunca le ha dado miedo “mancharse las manos” o “romperse una uña” con tal de ganarse el pan de cada día. Su hermana mayor le decía “que estudie y que me aplique porque las cosas, cuando somos jovencitos, como que nos dan más igual, pero cuando llegas a una cierta edad te tienes que estabilizar y hacer las cosas para ti, porque nadie te lo va a dar hecho en la vida”.
Fontanería en casa
El tema de la fontanería no era desconocido para ella: “Digamos que lo he aprendido en mi casa, de mi padre y de todos. Él, por ejemplo, se sacó hace 10 años el certificado de fontanería. “Aquí en casa, mi padre hizo la cocina entera él solo, y ahí estaba su querida hija ayudándole. Yo es lo que digo, si a ti te gusta mancharte las manos métete; si te da igual hacerlo, métete; si te quieres ganar el pan es lo que hay, y la verdad es que muy bien, siempre me ha gustado”.
El año pasado, con la llegada de la pandemia, la situación fue muy complicada, y su cuarentena muy dura, revela Noelia, pero gracias a una amiga, que le puso en conocimiento de la Fundación Exit y sus programas, recomenzó su etapa formativa con un curso en comercio y venta online.
Al terminar este curso, se enteró de la puesta en marcha del programa “Jóvenes Profesionales II”, impulsado por la Fundación Mutua Madrileña, la Fundación Exit y Agremia, y no lo dudó, “sobre todo para no estar parada”. El objetivo era, y es, mejorar el acceso al empleo a jóvenes que habían padecido un abandono educativo temprano, y por otro lado, atraer talento a las empresas que demandan oficios manuales cualificados en un sector de futuro, como la eficiencia energética.
Gracias al curso y a las prácticas empresariales, Noelia afronta el futuro con la esperanza de encontrar un trabajo que le permita una proyección junto a Daniel: “Queremos un poco más de estabilidad, tenemos idea, si todo sale bien, de montar algo en el futuro, algo pequeño para poder mantenernos”.
“Me gustaría seguir con algo más sobre esto, profundizar más en el tema de fontanería, calefacción y climatización”, señala la joven. “Él se metió primero en este curso. En la Fundación Mutua le aceptaron, y él me animó, y me dijo ‘venga, si sé que te gusta’, porque él me conoce, sabe que me gusta moverme, mancharme las manos, hacer de todo. Porque él sabe que yo con mi padre he estado haciendo muchas cosas, he estado haciendo cosas de coches también con él, y él me animó y me lió”.
En la reflexión de Noelia resuenan de forma persistente tres palabras: juntos, estabilidad y futuro. “La verdad es que nos animamos los dos, porque es una cosa futura, porque ahora mismo entre lo del Covid y todo están las cosas muy mal, y es mejor hacer las cosas juntos para poder tener un futuro y una estabilidad, y apoyarnos mutuamente. Haremos las prácticas en sitios diferentes, pero estaremos aquí en Madrid los dos”.
Para concluir, algunos datos en una doble vertiente. El abandono escolar prematuro afecta a uno de cada cinco jóvenes españoles (17,3 %), frente al 10,6% de media en el resto de Europa, según Eurostat. Además, dos de cada cinco jóvenes españoles menores de 25 años no tienen trabajo (41,7 %), frente al 14,1% en el resto de Europa, según la misma fuente.
Ante estas cifras, iniciativas como “Jóvenes Profesionales II”, de las fundaciones Mutua Madrileña y Exit, junto con Agremia, ofrecen una oportunidad a chicos y chicas que se han descolgado de sus estudios para que tengan una opción de entrar en el mercado laboral. Este programa da continuidad a los anteriores de “Jóvenes Profesionales” que, entre 2011 y 2018, han formado a 96 jóvenes con abandono escolar en carrocería, con excelentes resultados educativos y de empleabilidad.