Fundación Mutua apoya la introducción a la cooperación internacional para jóvenes a través de sus Becas Valores- Blog Vidas Cruzadas
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Jóvenes en busca de sentido

La expedición "España Rumbo al Sur" recorre la antigua isla de “La Española”.

Son jóvenes españoles que han dejado en tierra el móvil, la playa y los amigos, se han cargado la mochila a la espalda para viajar a República Dominicana en un viaje iniciático hacia la cooperación al desarrollo. Historia y voluntariado se mezclan en España Rumbo al Sur, un programa estival que cumple 16 años. La mitad de la expedición está formada por hijos de mutualistas que han recibido una de las Becas Valores, que la Fundación Mutua concede para costearles parte de esta transformadora experiencia, siempre que hayan superado antes todas las fases de selección del programa.

Hasta 2020 cada año la expedición capitaneada por Telmo Aldaz de la Quadra Salcedo exploraba un país africano, pero el coronavirus transformó los planes del verano pasado y de éste. Por primera vez el año pasado, los chicos seleccionados no fueron a África por la situación sanitaria, sino “en busca de la Atlántida”, un viaje por el Sur de España para “redescubrir nuestra tierra, seguir adelante, ser libres y querer que este mundo sea un sitio mejor para todos”, como explican en la web del programa

En 2021, Victoria, Sergio y Fiona forman parte de la expedición que ha visitado la antigua isla de “La Española”, el territorio que actualmente ocupan República Dominicana y Haití. Ellos son algunos de los hijos de mutualistas con 20 años de antigüedad que han recibido una de las Becas Valores que concede la Fundación Mutua Madrileña y que forman parte de una expedición de 15 días que se lleva a 130 chavales de entre 16 y 18 años.

En 2021, Victoria, Sergio y Fiona forman parte de la expedición que ha visitado la antigua isla de “La Española”, el territorio que actualmente ocupan República Dominicana y Haití.

Este año partían con ventaja, pues la mayoría de los expedicionarios repiten y ya se conocieron en el viaje para explorar Doñana en 2020: “Nunca hubiésemos imaginado que fuese a ser una experiencia tan enriquecedora. Es cierto que estábamos frustrados por no poder ir a Ruanda (destino inicialmente previsto antes de la pandemia) después de todo el esfuerzo para recaudar dinero en un año tan duro, pero el plan alternativo fue lo mejor que se podría haber hecho. En esos seis días en Doñana formamos una familia increíble”, explica Sergio Solís, un madrileño de 18 años que el próximo curso comenzará Medicina.

“España Rumbo al Sur no decepciona”, lo cuenta Fiona Rojo, una joven de Rivas (Madrid) que ha terminado el primer curso de Ingeniería Biomédica. Fiona se enteró de la expedición en 2019 gracias a un correo que recibió de Mutua Madrileña informándole de las Becas Valores. Se fue en 2019 a Etiopía, en 2020 a Doñana y ahora tripite en República Dominicana.

“El viaje a Etiopía fueron casi 20 días recorriendo el país y conociendo la labor de distintos proyectos de cooperación y misiones. Cada segundo que pasamos allí venía acompañado de un nuevo aprendizaje, en los que con poco eras feliz. Es un regalo de nuevas experiencias y sentimientos que repetiría una y mil veces”, añade Fiona.

A Victoria de la Puente, una joven gaditana que ha empezado a estudiar Negocios Internacionales en Maastricht (Países Bajos), y que también descubrió España Rumbo al Sur en 2019 gracias a su padre mutualista, el programa le ha hecho replantearse su futuro. “Mi experiencia en España Rumbo al Sur me ha hecho interesarme por los países emergentes y enfocar mis estudios hacia ellos”.

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Victoria añade antes de partir a República Dominicana que “en España Rumbo al Sur aprendes a valorar lo afortunados que somos. Me ha permitido abrir mi mente y aprender que el viaje es un gran potenciador del conocimiento. Fue una de las principales razones por las que decidí salir de mi zona de confort e irme a estudiar al extranjero. Además, te enseña que para ser feliz no hace falta absolutamente nada. Basta con estar rodeado de sonrisas y abrazos”.

Una edición en la que muchos repiten, pero que no por ello carecerá del factor sorpresa. “Sinceramente, a estas expediciones no se puede ir con expectativas. No sé lo que nos espera al llegar a República Dominicana. Lo que sí sé es que van a ser 15 días de felicidad. Yo espero poder cooperar y aportar mi granito de arena ayudando en todo lo que esté de mi mano, pero al final los dominicanos nos enseñarán a nosotros lecciones de vida”, augura Victoria.

Sergio apunta a la “humildad, respeto, madurez” como algunas de las cosas que se traerá de vuelta. “De vacaciones, nada”, añade. “Es un viaje duro. Recorrer un país con dos mochilas a la espalda, al sol, sin comer y casi sin dormir, pero saldré de mi zona de confort y me olvido del móvil y las redes sociales”, cuenta.

Fiona cree que la expedición no solo complementa la formación académica, pues reciben conferencias de múltiples temas, sino su crecimiento personal: “Refuerza valores como la solidaridad, la empatía y el compañerismo por medio de la convivencia entre nosotros y con los autóctonos y nos enseña a valorar no solo lo que tenemos, sino también lo intangible (olores, paisajes, el tiempo…)”

“Este viaje nos cambia nuestra manera de ver las cosas, nos quita esos prejuicios que nos nublan y nos hace ser un poco más humanos”, añade Sergio. “Al fin y al cabo de quien más espero aprender es de mí mismo”.

“Solo podemos esperar lo inesperado”, concluye Fiona. “esa es su magia y su esencia”.