Fundación Mutua promueve el la labor social de los universiatarios a través de los Premios al Voluntariado Universitario -Blog Vidas Cruzadas
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Ni una miga de pan a la basura

Laura es universitaria y voluntaria del proyecto Tetuán Desperdicio 0, finalista de los VIII Premios al Voluntariado Universitario.

Tetuán Desperdicio 0 es un proyecto del barrio para el barrio. Una iniciativa que teje redes para ayudar, a pie de calle, a los vecinos más vulnerables y que pretende no desperdiciar ni una miga de pan mientras haya alguien que esté pasando hambre. Esta propuesta solidaria fue finalista de los VIII Premios al Voluntariado Universitario, impulsados por la Fundación Mutua Madrileña el año pasado. El proyecto recibió 5.000 euros de premio que invirtió en su misión: repartir por la noche entre la gente más necesitada del barrio la comida que ha sobrado de los bares, restaurantes, panaderías, fruterías, supermercados…

Coordinando el proyecto Tetuán Desperdicio 0 está Laura Nicolás, una madrileña de 24 años graduada en Estudios Internacionales por la Universidad Autónoma de Madrid. Durante el desarrollo de sus estudios ha vivido en Chile, España, Italia y Nepal y eso ha marcado su forma de entender las necesidades humanas básicas: “En todos estos países he podido constatar que, paradójicamente, el hambre y el desperdicio de alimentos van muchas veces de la mano, y que esta preocupante realidad es sistémica y no conoce fronteras”. 

Coordinando el proyecto Tetuán Desperdicio 0 está Laura Nicolás, una madrileña de 24 años graduada en Estudios Internacionales por la Universidad Autónoma de Madrid. 

Ahora, un año después de haber sido finalista de la octava edición de los Premios al Voluntariado Universitario de la Fundación Mutua Madrileña, nos cuenta quién está detrás de Tetuán Desperdicio 0: “El proyecto surgió en 2018 entre un grupo de estudiantes de la facultad de Derecho y Políticas de la Universidad Autónoma de Madrid que decidió crear, fijándose en la ONG portuguesa ReFood, una asociación sin ánimo de lucro similar. Su objetivo es reducir el desperdicio de alimentos a nivel de barrio, redistribuyendo el excedente de comida no servido de nuestros establecimientos entre personas y familias que lo necesitan. Somos un proyecto 100% voluntario, solidario y sostenible y también transversal, ya que atajamos varios problemas o retos a la vez. Intentamos minimizar el hambre y la inseguridad alimentaria a nivel micro-local a la vez que reducimos el desperdicio alimentario. Igualmente, apostamos por la movilidad inteligente. Es decir, siempre que sea posible intentamos que las rutas se realicen a pie o en bicicleta. Y todo lo hacemos con la red de voluntarias y voluntarios, que con tan solo unas horas a la semana colaboran con la creación de tejido social en el barrio”.

Laura aclara el porqué eligieron el barrio de Tetuán como su “zona 0”: “La elección de este distrito fue por su elevada tasa de desempleo y su alto porcentaje de hogares en riesgo de exclusión social. Pero a la vez, observamos una gran concentración de pequeños y medianos negocios de alimentación y restauración en los que se desperdiciaba mucho excedente alimentario no servido. Desde entonces seguimos teniendo un único núcleo en Tetuán, el cual se extiende también por el área de Ciudad Universitaria. Sin embargo, nuestro objetivo es replicar este modelo barrio por barrio, y para esto estamos brindando apoyo y dando consejo a personas que han conocido el proyecto y creen que este se podría iniciar en su barrio o ciudad”.

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Laura se implicó en el proyecto después del primer verano pandémico y en poco tiempo se convirtió en su coordinadora: “Desde un primer momento me pareció una idea muy original y oportuna al combinar justicia social con sostenibilidad y creación de comunidad. Y todo esto a nivel de barrio, uno de los factores que me resultaban más atractivos. Cuando entré en septiembre de 2020 reflexioné acerca del grado de implicación que podía y quería tener en ese momento y decidí que tenía la disponibilidad, la energía y la ilusión necesarias para formar parte del equipo gestor. Actualmente somos un equipo de 21 gestores que nos reunimos periódicamente en asamblea para decidir acerca del desarrollo de nuestra actividad en el corto, medio y largo plazo y que atendemos de lunes a viernes a alrededor de 60 beneficiarios”.

La crisis generada por el Covid-19 no ha hecho sino evidenciar la importante contribución de los jóvenes para paliar los efectos negativos de la pandemia. Laura se pronuncia al respecto: “Creo que en general somos una generación bastante concienciada y también creo que la pandemia nos ha posicionado en una situación de vulnerabilidad generalizada que en muchos casos ha resultado en un aumento de la empatía hacia la comunidad. No sé cuánto durará este sentimiento de solidaridad, pero es cierto que desde la pandemia hemos percibido un cambio en la mentalidad de nuestras voluntarias, quienes mayoritariamente se sienten atraídas por el proyecto en la medida en que entienden y apoyan la necesidad de crear redes de barrio y comenzar con un cambio a nivel local”.

Laura es consciente de que antes de la pandemia, en la Comunidad de Madrid había casi un millón de personas que vivía con inseguridad alimentaria (carencia o acceso irregular a alimentos nutritivos para un crecimiento y desarrollo normales y para llevar una vida saludable), y durante la pandemia estas cifras han aumentado estrepitosamente: “Desde la vuelta a la actividad tras el confinamiento, ReFood Tetuán ha visto aumentado su número de beneficiarias hasta casi el doble, y aunque es cierto que ha coincidido con una fase de asentamiento y crecimiento del proyecto, seguimos recibiendo muchas solicitudes de personas que querrían ser beneficiarias pero a las que lamentablemente a día de hoy no podemos atender por motivos de logística. En el corto plazo, nos gustaría asentarnos en el barrio de Tetuán, crecer (con un nuevo local más grande) y conseguir involucrar a diferentes agentes y sociedad civil del barrio. En el medio y largo plazo nos gustaría que este modelo se replicase en más barrios dentro y fuera de Madrid”.

Laura aprovecha que el próximo 29 de octubre de 2021 termina el plazo para presentar los proyectos a la IX edición de los Premios al Voluntariado Universitario, para animar a aquellos estudiantes que hagan voluntariado a presentarse: “Que unos premios se centren en la figura del estudiante como agente de cambio, llama la atención. Nosotros hemos llegado a ser 80 voluntarios involucrados, de los cuales un 60 % somos estudiantes o recién graduados y cuando nos comunicaron que habíamos ganado uno de los Premio de la Fundación Mutua, lo recibimos como un reconocimiento al esfuerzo y cariño que dedicamos a este proyecto; así que les diría que lo más difícil ya lo han hecho, que es sacar adelante sus iniciativas de voluntariado”.

Añade, además: “También les diría que el propio proceso de preparar la candidatura constituye una valiosa lección para el futuro y, por último, que al ser bastantes los proyectos premiados, es relativamente sencillo obtener una recompensa al tiempo dedicado. En nuestro caso, el premio se ha destinado a aumentar y mejorar nuestros medios y equipamiento, así como a asumir los gastos relacionados con nuestro local y ha supuesto un impulso moral que a posteriori nos ha ayudado a crecer y a seguir trabajando por un barrio con desperdicio 0, el de Tetuán”.