La paciencia de ser mujer
María y Estela son las ganadoras de la última edición del concurso “Nos duele a todos”.
Un día cualquiera nos levantamos con la noticia de un nuevo caso de violencia machista. Un hombre acababa con la vida de su mujer o ex mujer en cualquier lugar de España. En muchas ocasiones no había denuncias previas. Una noticia que se repite pero que no por eso deja de dolernos a todos. Y les duele a María Sierra y Estela Pascual Ruano, alumnas de la Escuela Superior de Diseño de Valladolid y ganadoras del primer premio de la categoría de enseñanzas superiores (Grado, Posgrado y FP Grado Superior) del concurso “Nos duele a todos” de la Fundación Mutua Madrileña.
“Queríamos saber cuáles eran los clichés más negativos y agotadores que nos dicen los hombres y padecemos las mujeres y para ello, lanzamos en nuestras redes sociales la pregunta, y de ahí elegimos los que más se repetían"
Desde que comenzaron las estadísticas, en 2003, son más de 1.150 mujeres las asesinadas a manos de sus parejas o exparejas. Y esta cifra tan alarmante hizo que, en 2015, la Fundación Mutua Madrileña pusiera en marcha un Concurso Nacional en Centros de Enseñanza y Universidades por la Igualdad y contra la Violencia de Género, conocido como “Nos duele a todos”. El fin era sensibilizar a los más jóvenes de cara a prevenir y evitar conductas que desemboquen en situaciones de maltrato. Y también premiar las ideas y creatividades más impactantes de los jóvenes a favor de la igualdad y contra la violencia de género en cualquier soporte de comunicación.
Este año, que se cumple la octava edición del certamen, las ganadoras del primer premio en la categoría de enseñanzas superiores fueron María y Estela con su video “Para ser mujer”. “Nos animó un profesor a presentarnos y al ver que se trataba de un tema por el que sentimos especial interés, no lo dudamos”, asegura María, salmantina de 20 años. “María y yo tenemos mucha conciencia social y al ser mujeres creativas, nos pareció una buena oportunidad”, comenta Estela, nacida hace 21 años en Cuéllar (Segovia).
Estela y María barajaron distintas ideas para su proyecto y finalmente decidieron hacerlo sencillo, pero contundente. Eligieron colores alegres para denunciar algo tan triste como es la violencia de género, una tipografía moderna y unas frases impactantes. El resultado fue que ganaron el concurso de Fundación Mutua: “Queríamos saber cuáles eran los clichés más negativos y agotadores que nos dicen los hombres y padecemos las mujeres y para ello, lanzamos en nuestras redes sociales la pregunta, y de ahí elegimos los que más se repetían. Para la estética del vídeo, pensamos que nos podían funcionar mejor colores vivos, que atrajeran a un público más joven, porque los colores tristes iba a ser más de lo mismo. Y para la voz en off del vídeo, quisimos que fuera nuestra compañera Sara del Campo la que lo grabara porque tiene una voz muy tranquila, que transmite calma pero también seguridad”, asegura María.
María y Estela son compañeras de clase y de piso. Se complementan a la perfección y suelen trabajar juntas en sus proyectos académicos. Cuando María le contó a Estela que habían ganado, en plenas vacaciones de verano, la alegría fue inmensa y ya están pensando en qué van a invertir sus 4.000 euros del premio. “Lo vamos a ahorrar para estudios. Este año acabamos la carrera y antes de decidirnos por un máster u otro, queremos ver si nos va bien en el terreno laboral”, dice María. “Yo quiero dedicarme al diseño de packaging y María a Publicidad. Pero este premio nos ha dado alegría y seguridad. De hecho, yo me presento ahora a otro concurso de diseño de una etiqueta de vino y María acaba de hacerlo a uno de mujeres creativas”, asegura Estela.
Los gestos del micromachismo
Ambas, con su vídeo ganador “Para ser Mujer” han querido reflejar las secuelas que va dejando, sin apenas darnos cuenta, los gestos de micromachismo. “Es como una violencia machista invisible pero que va calando y que vemos que ha resurgido en las generaciones más jóvenes. Las redes sociales no ayudan en este sentido”, dice María. Y Estela remarca que “si no respondes al segundo un mensaje o dices dónde estás a tu chico, se siente desatendido y te trae problemas. Son gestos que parece que los tenemos asumidos y aceptados socialmente y no debemos consentirlos”.
“Yo conduzco desde hace tiempo y rara es la vez que no se monta algún amigo en el coche y no me diga: `Qué bien conduces para ser mujer´ y me sienta fatal. Y se lo hago saber. Y les hago darse cuenta de que eso no está bien. Afortunadamente suelen entenderlo, pero es cansado. Por eso decidimos terminar nuestro trabajo con el lema Para ser mujer qué paciencia hay que tener”, nos cuenta María.
“La brecha entre hombres y mujeres sigue existiendo y nos sitúa en una posición inferior a ellos en ciertos ámbitos sociales, económicos y laborales. Y aunque creo que en el terreno laboral la mujer va empoderándose poco a poco y avanzamos, en las relaciones sociales estamos retrocediendo. Incluso, por gestos como los que dice María, se ve que vamos casi a peor. Si voy a un bar con un amigo y pido una cerveza y él una Coca-Cola, me ponen la Coca-Cola a mí sin dudarlo”, asegura Estela.