‘Juntas’ encuentran mejor trabajo - Vidas Cruzadas

‘Juntas’ encuentran mejor trabajo

La Fundación Mutua Madrileña propone una serie de talleres impartidos por voluntarias del Grupo, como Lina, cuyo objetivo es reincorporar al mercado laboral mujeres víctimas de violencia de género.

‘Juntas’ encuentran mejor trabajo

Es un problema de todos, es un problema de país. En el primer trimestre del año, los juzgados españoles recibieron 47.865 denuncias por violencia de género, un 4,48% más que en idéntico periodo de 2024. Son datos del Observatorio Contra la Violencia Doméstica y de Género que tienen el aval del Consejo General del Poder Judicial. Por fortuna, muchas superan el trauma psicológico y emocional que supone, pero tienen que volver a la normalidad. Y ésta empieza por la inserción laboral.  

La Fundación Mutua Madrileña lleva desde 2017 trabajando en integrar a estas mujeres en el mercado de trabajo. Muchas se vieron obligadas a abandonarlo y ahora tienen que regresar. Y no hay nada mejor que hacerlo Juntas. Es el nombre del programa que la Fundación Mutua Madrileña lleva desarrollando desde 2017. No está sola. Trabaja junto a la Fundación Integra. Esta entidad, dedicada a la reinserción laboral de personas en situación de exclusión, cuenta con la Escuela de Fortalecimiento Integra que forma a las alumnas y les ofrece los recursos necesarios para su incorporación a la vida profesional: motivación, confianza, formación y estrategia de acción e intermediación con las firmas asociadas para hallar ese puesto.  

La dinámica resulta sencilla, los resultados, exponenciales. Trabajadoras del Grupo Mutua imparten una serie de talleres en esta Escuela para ayudar a estas mujeres a conseguir empleo. Quizá lo más trascendente es que ven una figura reflejada en un espejo. “Si ella lo ha conseguido, ¿por qué yo no voy a ser capaz?”. Una frase sencilla, aunque con una semántica (significado) muy profunda. 

Lo que aprendes en este programa es que la vida tiene vicisitudes. Nadie está libre de pasar por una situación de este tipo. Quizá no te ocurra a ti pero sí a una amiga. El problema del maltrato es que te rompe la vida y entras en un lugar totalmente oscuro.

Esta imagen reflejada la encarna muy bien Lina Marcela Guerra (Medellín, 1974). “Soy paisa”, asume con sonrisa. Estas dos palabras también cuentan. Sabe cómo conectar con mujeres inmigrantes, al igual que ella. Poco importa que siempre haya trabajado en España. Lina tiene un cargo de responsabilidad.  Desde luego, es una de las voluntarias de Juntas. En la tarjeta de trabajo se lee directora del Área Fiscal y Planificación Patrimonial de Mutuactivos, la gestora de planes de pensiones y fondos de inversión del Grupo Mutua Madrileña. Pero no se puede contar con trazo grueso lo que exige línea fina. Su trabajo es la asesoría fiscal y la planificación financiera. Acaban de lanzar un servicio 360 que les permite asesorar al cliente más allá de los gravámenes e introducir la parte legal, mercantil o macroeconómica. Lleva cuatro años en el Grupo y desde su llegada no se lo pensó: Juntas era su proyecto. Licenciada en Derecho y con un doctorado en la Universidad Complutense de Madrid viene de una tierra compleja y nació, recuerda, en los años más duros debido al narcotráfico. Desde el principio estoy muy sensibilizada con la necesidad de ayudar a estas mujeres, comenta.  

La Fundación Mutua Madrileña y la Fundación Integra preparan unos talleres, a los que acuden una decena de mujeres por convocatoria, que traza una guía, un tema dirigido a ese retorno. “Creo muchísimo en la independencia económica, si no, te puedes volver a poner en riesgo. Y eso pasa por ingresar en el mercado de trabajo”, advierte. “Además, las propuestas están muy bien escogidas, sabes lo que tienes que enseñar, y la Fundación Mutua Madrileña te orienta cómo hacerlo para lograr los mejores resultados, y es una hora y media fantástica. Donde todos aprendemos de todos. Desde luego sí quieres aportar conocimientos que no se incluyen en el guion que recibes, adelante. No existe ningún obstáculo”. Los temarios son variados “y muy interesantes”, zanja. 

Punto de encuentro 

Todo esto ocurre en un lugar: la Escuela de Fortalecimiento de la Fundación Integra en Madrid. Y durante un tiempo. Lina suele impartir dos cursos de hora y media. El primer y el segundo semestre del ejercicio. “Son muy interesantes, por ejemplo, hacemos un role play”. Detrás del anglicismo se esconde algo tan esencial cómo la manera de afrontar las entrevistas de trabajo. Lina construyó su programa a base de preguntas y respuestas. Qué les pueden preguntar. La importancia de conocer, aunque sea de forma básica, la compañía para la que eres candidata. Hay otras lecciones para una existencia: “Lo que aprendes en este programa es que la vida tiene vicisitudes. Nadie está libre de pasar por una situación de este tipo. Quizá no te ocurra a ti pero sí a una amiga. El problema del maltrato es que te rompe la vida y entras en un lugar totalmente oscuro. Sin embargo, se puede volver a reenganchar al espacio laboral. Son personas con una autoestima baja, pero te encuentras con profesionales, empresarios, inmigrantes, que buscan esa referencia que, espero, puedan ver en mí. Porque, a veces, se sienten —bastantes veces sin sus familias en el país con ellas— en terreno hostil; esto me impactó mucho”, relata. “Todas tenemos que ayudar porque si no resulta complicado que regresen al mercado laboral”. 

Los ejemplos son como las parábolas, una forma sencilla de aprender temas complejos o trascendentes. “Un programa que me encanta es el de Motivarse para el cambio”, asegura. "Te lo estudias y, sin duda, puedes aportar mucho de tus propias vivencias. Hay capítulos tan esenciales como: Claves para motivarse; No olvides pensar en positivo; o Elabora un diario personal". “Son ideas que todos, y no sólo ellas, podemos incorporar en nuestra forma de relacionarnos con el trabajo. Son vivencias que no sólo se pueden aplicar a estas mujeres. Hay que levantarse y pensar en positivo. Esto resulta igual para todos. Por lo que su propia mirada nos ayuda muchísimo”, cuenta. 

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La arquitectura de los programas está muy bien acotada. Llegan de la Fundación Integra que antes ha hecho un trabajo con los psicólogos. Los voluntarios se centran en el regreso al mundo laboral. Es como una malla. Cada parte trabaja de forma independiente. Lina es inquieta. Tener ideas es parte de su día a día y también las ha llevado al voluntariado. “Me encantaría darles un programa de fiscalidad”, avanza. Tiene lógica. “Esa vuelta al papel profesional les exigirá saber qué es el IRPF, las necesidades y obligaciones que conlleva ser autónomo, el funcionamiento del IVA. O la necesidad de ahorrar, situaciones que afectan al día a día”, desgrana. “Todos nos pasamos la jornada pensando de qué forma podemos cambiar las cosas. Sin embargo, no somos Trump. Donde podemos actuar y que el cambio cuente es en lo próximo y lo cercano; aquello a quienes podemos poner un rostro próximo a nosotros”. Sólo pide tiempo. Que pueda incluirlo en la agenda para dejar esas dos horas libres para el taller, si no se va llenando de obligaciones. Un comportamiento social estanco para ellas. 

Volviendo al símil de los Textos Sagrados, la experta de Mutuactivos tiene esa misión evangelizadora del programa. “Estoy siempre comentando a mis compañeras que se animen a participar. Es una experiencia enriquecedora por ambos lados. Das y recibes. Tenemos que ser más: es una iniciativa que defiendo a capa y espada”, concluye. Las cifras cuadran en ese balance social. La octava edición se cerró con 18 contratos a 31 de mayo, lo que supone un 55% de mujeres que han accedido a un empleo. Si sumamos en la casilla los últimos ocho años el dato alcanza las 220 empleadas. Ya lo avanzaba Lina Marcela: intentar mejorar el mundo desde lo próximo, desde lo cercano. Ésa es la estrategia del Grupo Mutua Madrileña.