Un freno al suicidio de niños y adolescentes- Ayudas salud
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IA y humanidad para frenar el suicidio

El doctor Alcibíades Díaz-Vera dirige un proyecto de prevención del suicidio en menores gracias a una Ayuda de la Fundación Mutua Madrileña.

Habla con precisión y tranquilidad; pero también con la ilusión y la vehemencia de dar los primeros pasos hacia la prevención de la primera causa de muerte de nuestros niños y adolescentes: el suicidio. Las cifras, no por insuficientemente divulgadas dejan de ser abrumadoras. Cada año, más de 4.200 personas mueren por suicidio en España. De hecho, según la Organización Mundial de la Saludo (OMS), el suicidio es la cuarta causa principal de muerte entre adolescentes de 15 a 19 años. En España, entre los adolescentes, es ya la primera causa de muerte. No podemos seguir mirando hacia otro lado”, señala el doctor Alcibíades Díaz Vera, director de uno de los proyectos más ambiciosos en la lucha contra este problema de salud pública.

Algunas (duras) experiencias como médico de atención primaria y como profesor en el Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Pública de Navarra, han llevado al doctor Díaz Vera a centrar su interés investigador en el problema del suicidio entre los niños y adolescentes. “Como médico de familia y profesor, he visto de cerca cómo cada vez más adolescentes llegan a consulta con malestar emocional, conductas auto-lesivas o incluso intentos de suicidio. Sin embargo, seguimos sin programas integrales y validados de prevención adaptados a esta población tan vulnerable”.

El objetivo es diseñar un modelo que permita “detectar de forma temprana las señales de riesgo y ofrecer un apoyo psicosocial real, coordinado entre escuela, familia y sistema sanitario” para conseguir actuar “antes de que sea demasiado tarde”.

Su idea, apoyada por una de las XXII Ayudas a la Investigación Médica de la Fundación Mutua Madrileña, es diseñar un modelo que permita “detectar de forma temprana las señales de riesgo y ofrecer un apoyo psicosocial real, coordinado entre escuela, familia y sistema sanitario” para conseguir actuar “antes de que sea demasiado tarde”.

Como médico e investigador, el doctor Díaz Vera ha comprobado que los adolescentes, “al estar en una etapa de su vida de autoconocimiento, no terminan de aceptarse a sí mismos; las redes sociales les hacen más vulnerables. El mundo digital crea necesidades insatisfechas”, asegura, para resaltar la importancia que tiene el hecho de que, hoy, todavía, “decir que necesito apoyo psicológico es un estigma” en nuestra sociedad.

El problema surge cuando un niño o un adolescente “ve que no tiene herramientas para afrontar sus problemas; porque un adolescente puede tener problemas económicos, de sexo, de aceptación, de autoestima, de aprendizaje… y cuando no encuentra el apoyo suficiente se siente desbordado y piensa que el suicidio es la salida”.

Un freno al suicidio de niños y adolescentes- Ayudas salud

Crear una red de seguridad

Convencido de que solo se puede prevenir el suicidio entre niños y adolescentes “abordándolo desde el entorno de los colegios y las escuelas, donde los profesores, los mentores, los educadores son los primeros que van a detectar las señales de que algo no va bien, la idea es involucrar a todo el ámbito social, familiar, educativo y sanitario. Si se observan síntomas como el distanciamiento social, o la bajada del rendimiento, o porque hay alteración en el comportamiento y conducta de estos individuos” es el momento de actuar.

¿Cómo? “Tenemos que crear una sociedad en la que participen médicos, enfermeras, padres, asociaciones, y fundaciones como la Fundación Mutua Madrileña porque este es un trabajo multidisciplinar”, asegura. Se trata de crear una red de observación, escucha, apoyo y ayuda al niño y al adolescente y dotarla con una herramienta de inteligencia artificial que permita una reacción conjunta en ayuda del niño o el adolescente.

De momento, son ya 20 los colegios e institutos de Navarra que han mostrado su interés en participar en la iniciativa, y se busca añadir todos los posibles. “Ya he hablado con varios colegios, pero cuantos más se sumen, mucho mejor, porque los resultados serán más representativos”, añade.

La idea es desarrollar aplicaciones digitales de inteligencia artificial “para que la población sepa que hay una herramienta y la puede usar”. Una aplicación que “vamos a poner en abierto para que aquel individuo que se sienta solo y necesite ser escuchado pueda tener acceso a una derivación y a una valoración temprana, bien en el colegio o bien derivándolo al especialista de salud mental”, añade.

Su experiencia como médico le ha mostrado que en los últimos años, los servicios de urgencias pediátricas han registrado un aumento alarmante de adolescentes con autolesiones o intentos de suicidio. Cada intento es un grito de ayuda que, en demasiadas ocasiones, llega tarde”.

El objetivo del proyecto es claro: acortar esos tiempos de respuesta. Aunque insiste en subrayar que “la inteligencia artificial no sustituye al juicio clínico ni al acompañamiento humano. Su función es ayudarnos a no pasar por alto señales que, de otro modo, podrían quedar invisibles. La rapidez y capacidad de la tecnología son valiosas, pero lo que realmente salva vidas es la intervención cercana de profesores, familias y profesionales de la salud”.

Lo que se busca es crear una red de seguridad alrededor del adolescente, donde la tecnología ayuda a no perder señales y los profesionales se encargan de dar la respuesta humana, cálida y efectiva. Así garantizamos que el joven nunca se sienta solo y que la ayuda llegue en el momento en que más la necesita”. Para concretar que “se van a hacer intervenciones tanto con los padres, los profesores y en atención primaria y salud mental”.

Una visión amplia sobre un problema global

Como médico en ejercicio, insiste en que la salud mental es un problema social para subrayar que el suicidio es un problema de salud, de salud mental. Por tanto, su prevención requiere de un trabajo multidisciplinar.

Ese enfoque se refleja en la propia composición del equipo investigador que dirige en el que participan instituciones como la Universidad Pública de Navarra y la Universidad de Burgos; además de profesionales sanitarios de distintas áreas que aportan su experiencia en el abordaje del suicidio juvenil. Se trata de un enfoque “coral”, como lo define el propio doctor Díaz Vera, donde cada especialista aporta su mirada: la clínica, la educativa, la tecnológica y la social. “Creemos que solo trabajando en red se puede afrontar un problema tan complejo como la prevención del suicidio en adolescentes”, afirma.

El equipo dirigido por el doctor Díaz Vera está formado por Almudena Sánchez Villegas, catedrática del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública y decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Pública de Navarra; Pablo Ruisoto Palomera, profesor titular de Psicología del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad Pública de Navarra; Sara Oneca de Miguel, psicóloga y doctoranda; y Gonzalo Luis Alonso Salinas, cardiólogo del Hospital Universitario de Navarra, incluido en el proyecto en línea con esa nueva vertiente sanitaria en la que “la salud mental comienza ya a ser abordada desde las sociedades de cardiología”.

El equipo se completa con la incorporación de los profesores de Ciencia de la Computación e Inteligencia Artificial Cédric Marco Detchart (Universidad Pública de Navarra) y Jaime Andrés Rincón (Universidad de Burgos), quienes crearán el soporte tecnológico de la aplicación y que, tal como destaca el director del proyecto, “nos aportan la visión desde el mundo digital y la inteligencia artificial para detectar estas señales tempranas que nos pueden alertar antes de que se produzca el suicidio”.

Además, está prevista la participación de profesionales del Centro de Salud Mental Infanto-Juvenil del Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea, lo que refuerza el compromiso asistencial y la integración del proyecto en la red pública de salud mental infantil y adolescente de Navarra.

La tecnología digital y la inteligencia artificial serán las que permitan “identificar cambios de conducta, expresiones preocupantes o patrones de riesgo en entornos donde los jóvenes interactúan a diario”.

Porque se trata de “un problema global” en el que España no es diferente al resto del mundo donde “los casos van aumentando porque no tenemos programas estructurales para la prevención del suicidio”.

Aunque el doctor Díaz Vera tampoco duda en señalar una diferencia: “Aquí lo visibilizamos, mientras que en otros países aún no se presta suficiente atención a los problemas de salud mental. La salud mental en España se ha convertido en una necesidad”

El objetivo es que lo que ahora probamos en Navarra y Burgos pueda convertirse en un programa de prevención replicable en cualquier comunidad autónoma de España”, concluye Alcibíades Díaz Vera con una clara expresión de esperanza en el rostro.

Queremos construir una red de seguridad que una la sensibilidad humana con la potencia de la inteligencia artificial. Que ningún niño ni adolescente vuelva a sentirse solo, y que cada señal de alerta se convierta en una oportunidad de vida.

Convocatoria de Ayudas a la Investigación en Salud

Convocatoria Anual de Ayudas a la investigación en salud

Dentro de su apoyo al ámbito de la salud, Fundación Mutua Madrileña desarrolla también una línea específica de apoyo a profesionales de la salud en proyectos en países en desarrollo. Gracias a estas becas, se apoya a profesionales de la medicina y la enfermería que van a desarrollar una labor asistencial voluntaria por un mínimo de 4 meses.