El poder de una decisión
Daniel y Carlos explican la idea del corto ganador del concurso “Nos duele a todos”.
La raíz histórica de la violencia de género se remonta a sociedades muy antiguas. Ya desde la época de la ciudad de Bizancio (400 a.C.), luego Constantinopla durante más de mil años, y ahora parte de la actual Estambul, se describía al marido de una mujer como un “dios” al que ésta debía adorar y servir. En el período clásico en Grecia, la mujer quedaba esclavizada y sometida directamente a las órdenes del hombre, a veces con penas por desobediencia como diversas torturas o la muerte.
Este tipo de represalias confirmaban lo que se veía como algo natural, que la mujer era de dominio particular del hombre ya desde entonces. Esta violencia se ha ido perpetuando hasta nuestros días. Según la Organización Mundial de la Salud, el 35 % de la población femenina ha sufrido alguna vez en su vida violencia psicológica, física y/o sexual de un compañero sentimental o de otro hombre sin estar en esa relación. En España el número de víctimas asesinadas a manos de parejas o exparejas asciende a 1.127 desde 2003, cuando se comenzaron a recopilar datos. Sólo el año pasado, fueron 44 las víctimas mortales.
“Yo me enteré del concurso Nos duele a todos por televisión”, comenta Carlos, que estudió un grado superior de Administración y Finanzas, y ha tenido diferentes trabajos. “Por casualidad, vi un anuncio de que podías participar con una obra que promoviera dar una solución acerca de la violencia de género; con Dani siempre hemos tenido ideas interesantes entre los dos, formamos un buen equipo y le dije: mira este concurso”.
Poco a poco fueron madurando la idea. “Estuvimos pensando sobre cómo podíamos orientar el vídeo”, habla ahora Daniel, geógrafo por la Universidad de Girona, que trabaja en temas de desarrollo sostenible del sector primario. “Carlos me comentó que su abuela tenía una vivencia que contar y, a veces, es mejor una historia real que una interpretación de un suceso que puede ser general. En una historia vivida no hay ninguna subjetividad, sino toda la crudeza de esa vivencia”.
En apenas un minuto, el corto “Una decisión, toda una vida” es “una historia real grabada a voz, explicando su experiencia, que después montamos sobre las imágenes”, cuenta el geógrafo Daniel. La protagonista partió lejos de ese pasado y esa ciudad (sin ayuda de nadie y trascendiendo la presión social de antaño), para crear un nuevo hogar con sus cuatro hijos, subrayan.
La visibilización de la violencia de género para tomar conciencia y llevar esta realidad social a otras personas es un factor determinante, ya que puede ayudar a muchas personas en esta situación. Daniel y Carlos decidieron entonces, ya con determinación, transmitir una historia cercana, como es la de la propia abuela de Carlos: cómo ha vivido y sufrido este infierno que le hizo llegar a tomar una decisión que cambiaría el rumbo de su vida para siempre, añaden.
Le preguntamos si su abuela lo había contado alguna vez. “Para ella siempre ha sido algo que expresar al mundo. Por símbolo de su valentía. Nunca lo ha escondido, no ha tenido problema en decir al mundo que ella tomó esa decisión, e impulsada a contracorriente de esos tiempos dio una vida nueva a ella y a sus hijos, para salir del infierno que estaba viviendo”, señala Carlos.
Los trabajos ganadores de la séptima edición del Concurso Nacional en Centros de Enseñanza y Universidades por la Igualdad y Contra la Violencia de Género, organizado e impulsado por la Fundación Mutua Madrileña, fueron seleccionados en verano de 2021 nada menos que entre 868 creatividades presentadas por 1.604 estudiantes de 713 colegios, institutos y universidades de toda España. Actualmente, está abierta la octava edición del concurso, en la que se puede participar hasta el 15 de mayo de 2022.
Tanto a Carlos como a Daniel, ganadores en la categoría de enseñanzas superiores (Grado, Posgrado y FP Grado Superior), les ilusiona el mundo de la fotografía y el vídeo. A través de esta sensibilidad y de valorar la realidad de su entorno, han sentido esa pasión por el medio audiovisual, y por retratar el testimonio de su abuela.
Para el proceso de grabación y edición, explican que también ha sido muy importante ponerse en el lugar de una persona que está pasando por esta situación, para poder llegar de una forma más directa a la persona que pueda sentirse identificada: “Antes de grabar las tomas, nos pusimos con mi abuela y grabamos el audio con el móvil encima de la mesa, que ella se explayara y nos explicara. La abuela dedicó unos 30 minutos a explicar cómo lo vivía, nosotros le hacíamos preguntas. De ahí extraíamos lo que consideramos que alguna persona podía identificarse que puede estar pasando por ello”.
En cuanto a proyectos de futuro, Daniel y Carlos aseguran que “nos gustaría divulgar o promocionar la realidad de nuestro entorno, sobre todo el natural, pero también social”. Por cierto, el importe de su premio, dotado con cuatro mil euros, les ha venido muy bien “para gastos de la grabación, y luego tapar algún hueco”.
La tesis del corto de estos dos jóvenes catalanes queda reflejada. Ahora, las autoridades insisten en denunciar. En efecto, uno de los pasos más importantes a los que se enfrenta una víctima es la denuncia, porque a día de hoy siguen siendo una minoría las mujeres que finalmente lo hacen (de las 6 víctimas mortales por violencia de género en 2022, sólo una había presentado denuncia), lo que corrobora que todavía queda mucho por hacer para combatir esta lacra.