Becas que cambian vidas
Las Becas Excelencia no solo alivian la carga económica que supone estudiar fuera de España, sino que permiten a sus beneficiarios crecer académica, profesional y personalmente en algunos de los centros más prestigiosos del mundo.
Becas que cambian vidas
Son jóvenes, brillantes y están a punto de dar un salto decisivo en su formación académica. Lo harán gracias a una de las becas más preciadas: las Becas Excelencia de la Fundación Mutua Madrileña, que este año celebran su 20ª edición. En este aniversario redondo, la fundación ha becado a 51 nuevos estudiantes para que cursen estudios de posgrado en el extranjero, con una dotación de hasta 12.000 euros anuales por un máximo de dos años.
Con más de 850 becas concedidas desde su creación y una inversión superior a los 15,5 millones de euros, el programa se ha consolidado como un impulso decisivo para el talento joven.
“Me motiva mucho poder conocer a compañeros de otros países y culturas. Creo que ese intercambio de ideas y formas de pensar enriquece tanto como las clases”
Este año, los destinos elegidos por los becados abarcan universidades de toda Europa y Estados Unidos, con Alemania, Reino Unido y Países Bajos como principales países de acogida. Las disciplinas que cursarán van desde la bioingeniería, la ciencia de datos o las relaciones internacionales hasta la interpretación musical. Cada historia refleja vocación, esfuerzo y un sueño compartido: mejorar la sociedad desde el conocimiento. Y cuatro de estos talentos: Alejandra Bermejo, Paula de Lucas, Rodrigo Kaklis y Virginia Tato, poseedores de expediente académicos sobresalientes, han querido compartir con nosotros sus inquietudes e ilusiones.
Mientras Rodrigo Kaklis, graduado en Estudios Internacionales por la Universidad Autónoma de Madrid, ha escogido la Universidad de Oslo para estudiar Peace and Conflict Studies, atraído por el prestigio del Instituto PRIO y la posibilidad de formarse en un entorno académico internacional; Virginia Tato, flautista formada en la ESMUC, ha optado por el corazón musical de Europa: el Mozarteum de Salzburgo, donde seguirá perfeccionando su técnica junto al solista Paolo Taballione. Para ella, estudiar allí es “un sueño hecho realidad” y una oportunidad única de integrarse en el panorama musical europeo.
Por su parte, Alejandra Bermejo, graduada en Ingeniería Biomédica por la Universidad Carlos III, se inclina por una visión más tecnológica de la medicina: cursará Imagen Médica en la Universidad de Utrecht, donde espera especializarse en inteligencia artificial aplicada al diagnóstico clínico. “Durante mi TFG descubrí mi pasión por este ámbito y esta universidad me ofrece la formación teórica y práctica que necesito”, explica, ilusionada con la idea de poder ayudar a mejorar el diagnóstico de enfermedades como el cáncer o las cardiovasculares.
Paula de Lucas, bioquímica por la Universidad Complutense, ha elegido el máster en Ciencias Farmacéuticas de la Universidad de Copenhague, convencida de que Dinamarca, con su potente ecosistema farmacéutico, es el lugar ideal para crecer como investigadora. “Además de su enfoque práctico, la universidad tiene vínculos estrechos con compañías como Novo Nordisk o Lundbeck, lo que facilita una futura inserción laboral”, señala. Su sueño: trabajar en el desarrollo de nuevos fármacos y especializarse en oncología.
Todos los caminos llevan a la beca
Aunque cada uno ha llegado a la Beca Excelencia por caminos distintos -Rodrigo gracias a un correo reenviado por su madre; Virginia, animada por sus padres; Alejandra tras investigar por internet; y Paula, informada por su tía, trabajadora en el hospital 12 de Octubre de Madrid- todos comparten una misma emoción: gratitud e ilusión. “Sin esta beca habría sido muy difícil estudiar en Noruega”, admite Rodrigo, consciente del elevado coste de vida en Oslo. Paula, por su parte, valora poder centrarse plenamente en sus estudios para sacar las mejores notas, sin necesidad de compaginar con un trabajo. Lo mismo que Alejandra, que reconoce que la ayuda económica le permitirá dar el 100% en una etapa formativa exigente. En el caso de Virginia, la beca es lo que le permite continuar su carrera musical con la dedicación que esta requiere: “Estudiar música exige muchas horas diarias, y compatibilizarlo con un empleo habría sido muy complicado. Mis padres estaban de acuerdo con que continuara mis estudios musicales, pero después de haberme ayudado económicamente estos cuatro años en Barcelona, ya no podían continuar haciéndolo. Afortunadamente dieron con esta beca que ofrece la Fundación Mutua Madrileña”.
Más allá del alivio económico, todos destacan lo que representa emocionalmente esta oportunidad. “Es una forma de reconocer el esfuerzo de todos estos años”, resume Alejandra. Rodrigo lo ve como un paso hacia su meta de contribuir a una sociedad más pacífica desde una organización internacional. “Tener la oportunidad de estudiar sobre cómo desarrollar políticas que aseguren la paz internacional allí, en un grupo de tan sólo veinte personas, es un enorme privilegio”, asegura el joven. A Paula le encantaría cursar un Doctorado relacionado con el estudio del cáncer. “Sí, aunque no descarto trabajar en un centro de investigación o en el departamento de I+D de una empresa farmacéutica u hospital, lo que tengo claro es que, en mi trabajo ideal, diseñaría proyectos de investigación y desarrollaría experimentos en el laboratorio con el objetivo de descubrir o mejorar tratamientos médicos”. Y Virginia, con una mezcla de humildad y determinación, sueña con llegar algún día a formar parte de orquestas de primer nivel. “Mi trabajo ideal sería ser flauta solista en una orquesta como la Berliner Philarmoniker que es la mejor, pero es un sueño inalcanzable, así que me conformo con ser solista en una orquesta y poder vivir de dar conciertos”. También Alejandra destaca el componente humano de la experiencia: “Me motiva mucho poder conocer a compañeros de otros países y culturas. Creo que ese intercambio de ideas y formas de pensar enriquece tanto como las clases”.
La Fundación Mutua Madrileña ha demostrado, a lo largo de dos décadas, que apostar por el talento joven es una inversión en futuro. Las Becas Excelencia no solo alivian la carga económica que supone estudiar fuera de España, sino que permiten a sus beneficiarios crecer académica, profesional y personalmente en algunos de los centros más prestigiosos del mundo. Cada uno de ellos lleva en su mochila una historia, un sueño, y el compromiso de devolver a la sociedad todo lo que ha recibido y la Fundación Mutua Madrileña, consciente de ese potencial transformador, se enorgullece de apoyar a quienes ya están construyendo el mundo del mañana; un mundo, sin duda, más implicado y mucho mejor.
Becas Excelencia
Anualmente la Fundación Mutua Madrileña concede sus Becas Excelencia para realizar estudios de posgrado en el extranjero, con una duración de entre uno y dos años, y una dotación por curso de 12.000 euros. La convocatoria está dirigida a graduados, hijos de mutualistas con, al menos, 20 años de antigüedad, que deseen realizar un programa de posgrado, bien sea máster o doctorado.