Aprender un oficio- Fundadación AMAS

Aprender un oficio… y a creer en uno mismo

La escuela de formación de la Fundación Amás Social acompaña a personas con discapacidad intelectual a adentrarse en el mundo laboral y en el de la independencia.

Aprender un oficio… y a creer en uno mismo

En apenas trescientos metros cuadrados encontramos un espacio abierto con una cafetería, una cocina, una tienda, una habitación de hotel y una sala de informática. No hay paredes que las separen. Es la gran aula que simula entornos laborales reales en la que la Fundación AMÁS Social enseña a jóvenes con discapacidad intelectual que el trabajo no solo es una meta, sino también un camino de crecimiento personal. La Escuela de Formación de Oficios “Más y menos”, impulsada por la Fundación AMÁS Social, lleva desde 2017 formando a personas en perfiles como camarero, auxiliar de cocina o limpieza, pero también en habilidades sociales, autonomía y confianza. En 2025, el proyecto ha recibido una de las Ayudas a Proyectos Sociales en la convocatoria que cada año concede la Fundación Mutua Madrileña.

Sergio, David, Raúl y Jorge son cuatro de los protagonistas de esta historia. Cada uno con su ritmo, sus sueños y sus retos. “Yo, en la escuela, estuve en cafetería, cocina, administración y lavandería. Lo que más me gustó fue administración”, recuerda Sergio, de 19 años.

Ahora, Sergio ha encontrado un trabajo en el Centro Especial de Empleo que ocupa el mismo edificio que la Escuela de Formación de Oficios de AMÁS. Allí “hago manipulados: montar expositores de productos, ensamblar piezas, poner tornillos, contar piezas y meterlas en bolsas, montar cajas de chocolatinas, galletas…”, explica.

Fundación AMÁS Social enseña a jóvenes con discapacidad intelectual que el trabajo no solo es una meta, sino también un camino de crecimiento personal.

“Me gusta lo que hago, aunque es difícil porque hay muchas tareas distintas”, confiesa el joven que acude en autobús a su puesto de trabajo. “Llevo bien trabajar muchas horas seguidas”, cuenta y explica que, en su tiempo libre, le gusta hacer deporte, jugar al futbol y a la consola, además de pasear a su perro, Miko.

Hace justo un año, Sergio se incorporaba a la Escuela de Formación de Oficios, donde también llegaba David, de 21 años. Eligió cafetería de entre todos los oficios, y este verano ha entrado a trabajar en el parque Warner. “Recojo mesas, barro, limpio… al principio fue duro, pero me han apoyado mucho”, explica el joven cuya primera experiencia laboral ha coincidido con una importante pérdida familiar lo que le añade mérito si cabe a su capacidad de adaptación y superación. David, que es un gran amante de la conducción de exhibición, mantiene la ilusión porque tiene claro su objetivo que es formarse y trabajar en espectáculos con vehículos, como el del parque de atracciones. “Empecé en la Warner porque quiero ser especialista de cine de coches, y el año que viene haré el curso de conducción”.

Raúl, con 40 años, aporta la voz de la experiencia. Él pasó por la escuela hace tiempo, pero no ha dudado en acudir a la que considera “su casa” el día en que se hace este reportaje: “Estuve mucho tiempo en cocina, en el office, fregando y luego trabajé en una cafetería. Este proyecto siempre me ha ayudado a encontrar trabajo rápido. Ahora estoy en Domino’s, en sala, aunque también llevo pizas a los clientes. La hostelería es dura, pero del proyecto salen muchas cosillas. Hay bastantes compañeros que se han insertado”, comenta.

Jorge, de 25 años, tiene una historia distinta. Venía de AMÁS Escena, otra rama de esta ONG especializada en artes escénicas y, como cuenta, “entré aquí por temas de conducta, pero he mejorado mucho”. Jorge es actor: “Participé en la segunda parte de la película “Campeones”, hice doblaje de la versión americana para Universal, escribí una obra sobre el Holocausto…”.

Jorge tiene claro que “ser actor es complicado, pero no lo dejo”. Ahora el objetivo es encontrar un empleo que le permita independizarse y vivir con su novia: “Ahora hago prácticas en el comedor de mi antiguo colegio. Allí pasé de los 6 a los 18 años y me costó mucho adaptarme cuando salí, por lo que ha estado muy bien volver. Cuando tenga un trabajo estable, buscaré oportunidades como actor”, insiste.

Mónica y María son más que las preparadoras laborales de esta escuela: consejeras y amigas de estos chicos a los que tienden la mano incluso en los primeros días de inserción en un trabajo y con los que nunca cortan el cordón, como ocurre con Raúl. Ellas escuchan con orgullo las historias de superación de sus alumnos: “Aquí no vienen a ser camareros. Trabajamos habilidades como la atención, concentración, trabajo en equipo, puntualidad… Es un trampolín hacia el empleo. Les enseñamos que, si van a llegar tarde o no van a ir a trabajar, tienen que avisar. Con las actividades manipulativas adquieren habilidades que no todos tienen y aquí las adquieren. Hay un cambio, más madurez”. 

Cada testimonio es una pieza de un puzle que muestra cómo el proyecto “Más y menos” transforma vidas. No solo enseña a trabajar, sino a confiar, a superar duelos, a adaptarse, a soñar. Como dice David, “el trabajo está bien, pero como tengo mi limitación, me canso más. Aun así, quiero seguir adelante”. Y como resume Sergio: “Estoy contento. He hecho mucha piña con los compañeros”. Un trampolín hacia la vida adulta y la independencia de unos chicos con mucho que aportar.

Convocatoria de Ayudas a Proyectos Sociales

Convocatoria Anual de Ayudas a Proyectos de Acción Social

Mediante esta convocatoria, la Fundación Mutua Madrileña pretende reconocer y ayudar a impulsar iniciativas de entidades no lucrativas que contribuyan a mejorar la realidad socioeconómica y la calidad de vida de diversos colectivos vulnerables tanto en España como fuera de nuestras fronteras.

Aprender un oficio- Fundadación AMAS
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